El «apóstol de Andalucía», director espiritual de Teresa de Ávila, proclamado doctor de la Iglesia en 2012.
Nacido hacia 1499 en Almodóvar del Campo, en una familia acomodada de conversos de origen judío, dejó el derecho en Salamanca por la teología en Alcalá. Ordenado sacerdote en 1526, vendió su herencia, la dio a los pobres y se destinó a las Indias; el arzobispo de Sevilla lo retuvo en Andalucía, donde predicaría cerca de cuarenta años. Su predicación contra el dinero y los privilegios le valió ser denunciado a la Inquisición en 1531 y encarcelado en Sevilla en el otoño de 1532: salió absuelto el 5 de julio de 1533, y más escuchado que antes. Fundó colegios y una universidad en Baeza, escribió el «Audi, filia» —tratado de vida espiritual que retocó toda su vida— y se convirtió en consejero de una generación entera: Teresa de Ávila le sometió su autobiografía para que la juzgara, Juan de Dios se convirtió tras oírlo, Francisco de Borja lo consultó. Murió en Montilla en 1569, agotado y enfermo desde años atrás. Beatificado en 1894 y canonizado en 1970, fue proclamado doctor de la Iglesia por Benedicto XVI en 2012.
Sacerdote secular con sotana negra y bonete, un libro o una pluma en la mano; a veces predicando al aire libre ante una multitud andaluza.