Hija de un rey de Inglaterra criada en un monasterio, rechazó tres abadías y el trono que le ofrecían los magnates del reino.
Nacida hacia 961, hija del rey Edgardo el Pacífico y de Wulfthryth, fue criada desde niña en el monasterio de Wilton, en Wessex, donde su madre llegó a abadesa. Permaneció allí por elección: su padre le ofreció el cargo de tres abadías, que declinó para seguir siendo simple monja junto a su madre. A la muerte de su hermanastro Eduardo el Mártir, asesinado en 978, parte de la nobleza le ofreció la corona, que también rechazó. Hizo edificar en Wilton una iglesia dedicada a san Dionisio y la adornó con riqueza, lo que se le reprochó: Goscelino, su hagiógrafo, refiere que respondió al obispo Etelvoldo, que censuraba sus vestidos preciosos, que un corazón soberbio puede esconderse bajo harapos tanto como bajo el oro. Murió a los veintitrés años, en 984. Su culto, de los más seguidos de la Inglaterra anglosajona, está atestiguado desde fines del siglo. Se la celebra el 16 de septiembre.
Representada como monja coronada, o sosteniendo una iglesia, alusión a la que hizo levantar en Wilton.