Casada a los dieciséis años con un marido derrochador, dirigió el gran hospital de su ciudad y escribió del purgatorio como de un fuego que sana.
Nacida en 1447 en la familia Fieschi, que había dado dos papas, fue casada a los dieciséis años con Giuliano Adorno para sellar una alianza entre clanes rivales. Siguieron diez años de soledad y depresión, mientras su marido dilapidaba la fortuna en otra parte. En 1473 una confesión que no llegó a terminar la transformó de golpe; fechó desde aquel día una conversión que ya no la abandonó. Arruinado, Giuliano se acercó de nuevo a ella, y ambos se instalaron en el hospital de incurables de Génova, donde ella cuidaba a los enfermos y en 1490 fue nombrada directora del establecimiento, que administró durante la peste de 1493, que se llevó a cuatro quintas partes de quienes permanecieron en la ciudad. En torno a ella se formó un círculo de laicos y sacerdotes. Sus conversaciones, recogidas tras su muerte, forman el Tratado del purgatorio y el Diálogo espiritual: describe el purgatorio no como castigo sino como una quemadura de amor que purifica, lectura que marcó la espiritualidad europea hasta Fénelon y Newman. Murió en 1510. Canonizada en 1737, se la celebra el 15 de septiembre.
Representada con vestido oscuro junto a un lecho de enfermo, o en éxtasis con una llama entre las manos.