Recibió a Cristo en su casa y se afanó en el servicio mientras su hermana escuchaba, sentada a sus pies.
Los evangelios la sitúan en Betania, aldea cercana a Jerusalén, donde recibe a Jesús. Lucas la describe atareada en el servicio mientras su hermana María se sienta a los pies del maestro para escucharlo; cuando ella se queja, él responde que su hermana ha elegido la mejor parte. Juan le confía un papel más grave: a la muerte de su hermano Lázaro es ella quien sale al encuentro de Jesús y pronuncia una de las profesiones de fe más nítidas de los evangelios, reconociéndolo como el Cristo, el Hijo de Dios venido al mundo. Reaparece sirviendo a la mesa en la cena de Betania, seis días antes de la Pasión. Una tradición provenzal tardía la hace desembarcar en la Camarga y librar a Tarascón de un monstruo; los historiadores no hallan en ello nada establecido. Su fiesta es el 29 de julio, convertida en 2021 en memoria conjunta con María y Lázaro.
Representada en traje de servicio, un manojo de llaves al cinto o un cucharón en la mano; en la imaginería provenzal, rociando con agua bendita a la Tarasca encadenada.