Virgen romana martirizada en el siglo III, a quien la tradición hace sobrina del papa Cayo y muerta por rechazar un matrimonio imperial.
Susana de Roma es venerada como virgen y mártir desde la antigüedad cristiana. Según una pasión tardía, era hija del sacerdote Gabinio y sobrina del papa Cayo, y habría rechazado casarse con un pariente del emperador Diocleciano para permanecer consagrada a Cristo, lo que le habría valido ser decapitada en casa de su padre hacia 295. Los historiadores consideran el relato en gran parte legendario, construido al parecer para explicar el titulus vecino del Quirinal, la iglesia de Santa Susana, cuyo culto está atestiguado desde el siglo V. Lo cierto es la antigüedad de su veneración en Roma. Su fiesta se celebra el 11 de agosto.
Representada como joven con la palma del martirio y a veces una espada, instrumento de su decapitación.
