Mártir cristiana de principios del siglo IV, que se negó a renunciar a su fe bajo Diocleciano y fue quemada viva en Capadocia.
Santa Julita (o Julieta) es una mártir de principios del siglo IV, fallecida en 303 durante la persecución de Diocleciano. Es conocida principalmente por un sermón de su contemporáneo, San Basilio de Cesarea, que atestigua su martirio en Capadocia. De origen diversamente reportado (Tarso en Cilicia o Iconio), era una rica viuda cuyos bienes fueron expoliados por un hombre de negocios. Durante una alegación que le era favorable, su condición de cristiana fue revelada, haciéndola inelegible para comparecer ante la justicia. Conminada por el presidente del tribunal a ofrecer incienso a los ídolos, se negó categóricamente, lo que le valió una condena inmediata y fue quemada viva en Cesarea de Capadocia. A veces se la asocia con su joven hijo, Ciro (o Quirico), también venerado como mártir, aunque los relatos de sus martirios pueden diferir en cuanto al lugar y las circunstancias precisas.