Predicador judío que preparó el camino para Jesús, es conocido por su práctica del bautismo en el Jordán y su decapitación final.
Hijo de Zacarías e Isabel, Juan nació de una madre anciana que se creía estéril; su padre, por haber dudado del ángel, quedó mudo hasta el nacimiento. En la Visitación el niño saltó en el seno de su madre al acercarse María. Retirado al desierto de Judea, vestido de pelo de camello y alimentándose de langostas y miel silvestre, llamó a la penitencia y bautizó en el Jordán a quienes acudían a él. Cuando Jesús se presentó, lo señaló como el Cordero de Dios y al principio se negó a bautizarlo. Dos de sus discípulos, entre ellos Andrés, lo dejaron para seguir a Cristo, que dijo de él: «Entre los nacidos de mujer no ha surgido nadie mayor». Habiendo reprochado públicamente a Herodes Antipas su unión con Herodías, mujer de su hermano, fue encerrado en la fortaleza de Maqueronte y decapitado: Salomé, tras danzar ante el tetrarca, pidió su cabeza en una bandeja por instigación de su madre. La Iglesia celebra su natividad el 24 de junio —con María es el único santo cuyo nacimiento se festeja— y su degollación el 29 de agosto.