Diácono y mártir cristiano, fue ejecutado bajo el emperador Licinio por su fe inquebrantable.
San Habib de Edesa fue un diácono celoso y un predicador activo a principios del siglo IV. Reconocido por su devoción, fue arrestado durante las persecuciones del emperador Licinio. A pesar de terribles torturas e intentos de hacerle abjurar de su fe, se negó a renegar de Cristo y finalmente fue quemado vivo en el 320 d.C. Su martirio es un poderoso testimonio de su fidelidad y su fuerza espiritual frente a la persecución.