Joven virgen mártir de principios del siglo IV, venerada por su pureza, fe inquebrantable e intercesiones milagrosas, especialmente para la curación y la protección.
Santa Filomena es una joven mártir cuyo culto se desarrolló de manera extraordinaria en el siglo XIX tras el descubrimiento de sus reliquias en las catacumbas de Priscila en Roma en 1802. Su historia es conocida principalmente por revelaciones privadas y tradiciones piadosas, que la presentan como una princesa griega que habría rechazado la mano del emperador Diocleciano, sufriendo por su fe numerosos suplicios antes de ser decapitada hacia el 304. A pesar de la ausencia de pruebas históricas directas anteriores al descubrimiento de sus reliquias, se le han atribuido numerosos milagros, convirtiéndola en una santa muy popular, especialmente en Francia e Italia. Aunque su nombre fue retirado del Calendario Romano General en 1961 debido a la falta de fundamentos históricos verificables, su devoción continúa permitida y floreciente en algunos lugares.