A principios del siglo III en Cartago, una joven noble y su esclava fueron martirizadas juntas, arrojadas a las fieras en la arena. El relato de su pasión es uno de los textos cristianos más antiguos.
Santa Perpetua era una joven noble, catecúmena, madre de un niño de pecho, y santa Felicidad su esclava, también embarazada. Fueron arrestadas con otros compañeros cristianos en Cartago bajo la persecución de Septimio Severo en el 203 d.C. El relato de su martirio, conocido como la 'Pasión de santa Perpetua y santa Felicidad', es uno de los testimonios hagiográficos más antiguos y fiables, parte del cual fue redactado por la propia Perpetua. A pesar de los intentos de sus familias y las pruebas de la prisión, se negaron a apostatar de su fe. Felicidad dio a luz en prisión poco antes de su ejecución. Fueron arrojadas a las fieras en el anfiteatro y luego rematadas con la espada, convirtiéndose en símbolos de valentía y fidelidad a Cristo.