Enviado por el Papa Gregorio Magno a finales del siglo VI, este monje benedictino es considerado el "Apóstol de los ingleses" por dirigir la misión de evangelización de Inglaterra.
San Agustín de Canterbury, también conocido como Agustín el misionero, fue un monje benedictino enviado por el papa Gregorio I en 597 para evangelizar a los anglosajones en Inglaterra. Desembarcó en Kent y logró convertir al rey Etelberto, estableciendo así el cristianismo en el reino. En 597, fue consagrado primer arzobispo de Canterbury, la primacía de Inglaterra, y fundó allí la primera catedral y una abadía. Jugó un papel crucial en la reintroducción del cristianismo romano en Gran Bretaña después de la retirada romana y la invasión anglosajona, sentando las bases de la Iglesia de Inglaterra. Su obra misionera fue fundamental para la historia religiosa y cultural de la isla.